Delfines de río en Sudamérica: ocho estudios científicos alertan sobre su futuro

Amazon river dolphin, Rio Negro, Amazonia, Brazil

En los ríos que recorren Sudamérica —desde los llanos inundables del oriente de Colombia hasta los grandes tributarios amazónicos de Bolivia, Brasil y Ecuador— las señales que nos envía los delfines de río se están acumulando.

No siempre llegan como datos científicos. A veces son relatos locales: un canal que se secó antes de tiempo, un delfín que no logró salir de una laguna, peces que ya no aparecen donde solían.

Durante años, esas señales se registraron por separado. Hoy, empiezan a leerse como parte de una misma historia.

volumen 6 de Neotropical Hydrobiology and Aquatic Conservation

Entre 2025 y 2026, investigadores vinculados a la Iniciativa de Delfines de Río de Suramérica – SARDI (South American River Dolphin Initiative) reunieron evidencia desde distintos países y publicaron ocho artículos científicos en el volumen 6 de Neotropical Hydrobiology and Aquatic Conservation. Este conjunto de estudios, desarrollado en la Amazonía y la Orinoquía, permite ver algo que antes era difícil: cómo múltiples presiones están actuando al mismo tiempo sobre los delfines de río.

Uno de los casos más elocuentes ocurrió en la Orinoquía colombiana, en el departamento de Arauca, una región de planicies inundables en la frontera con Venezuela. Allí, durante una sequía prolongada, un brazo del río quedó aislado del sistema principal. En ese canal atrapado quedaron tres delfines: dos hembras adultas y una cría.

El equipo logró llegar y rescatar a los adultos, pero la cría no sobrevivió. La necropsia mostró un cuerpo que había resistido más de lo que parecía posible: desnutrición severa, infecciones, y un sistema inmune debilitado por días de estrés sin agua suficiente ni alimento disponible: la muerte no fue por una sola causa, sino el resultado de varias condiciones acumuladas, todas relacionadas con la reducción del caudal y la pérdida de conectividad del río.

Ese patrón, con variaciones, se repite en otros lugares:

En Bolivia, en la cuenca del río Mamoré —parte del sistema amazónico— el análisis de la dieta del bufeo (Inia boliviensis) confirmó que los delfines siguen siendo depredadores tope, alimentándose principalmente de peces piscívoros, pero no todos los individuos acceden a los mismos recursos. Los juveniles presentan señales de dieta distintas, probablemente asociadas a cambios en la disponibilidad de presas o en la estructura del ecosistema. Son ajustes que ocurren silenciosamente, pero que indican que el sistema alimentario también está cambiando.

En Ecuador, en la cuenca del río Napo y sus afluentes amazónicos, el enfoque es otro: la presión directa. Datos recopilados durante una década documentan múltiples eventos de mortalidad asociados a pesca, caza y comercio ilegal.

En paralelo, estudios en Brasil, en ríos como el Araguaia en el centro del país, muestran que incluso los patrones de presencia de los delfines están cambiando. En algunos casos, su concentración en el canal principal durante ciertas temporadas no responde a un comportamiento natural, sino a condiciones hidrológicas alteradas por eventos extremos.

Hay dimensiones menos visibles, pero igual de importantes, como la investigación en bioacústica, que demuestra que los delfines del género Inia han desarrollado un sistema de ecolocalización extremadamente sofisticado para moverse en aguas turbias y complejas. Sin embargo, ese mismo sistema se ve afectado por el aumento del ruido en los ríos —producto del tráfico de embarcaciones y otras actividades humanas— lo que puede interferir con su capacidad de orientación, comunicación y caza.

Cuando se reúnen estos hallazgos —salud, dieta, comportamiento, presiones humanas— aparece una imagen completa que nos muestra que los delfines de río están respondiendo a múltiples cambios simultáneos:

• Sequías más intensas y prolongadas

• Ríos fragmentados por infraestructura

• Contaminación creciente, especialmente por mercurio

• Pesca y economías locales que presionan a la fauna

Nada de esto ocurre de manera aislada, todo ocurre en sistemas que cruzan varios países y ahí es donde la dimensión regional resulta clave.

Las investigaciones sobre gobernanza muestran que, aunque existen avances importantes —planes de acción, acuerdos internacionales, monitoreo conjunto—, la implementación sigue enfrentando obstáculos como diferencias regulatorias entre países, actividades ilegales transfronterizas y capacidades institucionales desiguales.

En ese contexto, el trabajo de la iniciativa SARDI, a lo largo de más de una década, ha conectado equipos científicos, comunidades locales, gobiernos y organizaciones en torno a una misma agenda: entender y proteger a los delfines de río a escala de cuenca, no solo a través de investigación, sino integrando monitoreo, políticas públicas y trabajo territorial.

Los ocho artículos publicados son una expresión directa de ese enfoque, combinando metodologías innovadoras —como análisis isotópico, monitoreo acústico y ciencia ciudadana— con datos de campo obtenidos en distintos países, y permitiendo leer el sistema completo, no solo sus partes.

También nos dejan ver que los delfines de río siguen adaptándose, ajustándose a un entorno que cambia, pero el margen para hacerlo se está reduciendo.

Cuando esa capacidad de adaptación empieza a verse comprometida —especialmente en individuos jóvenes, como lo muestran los estudios— lo que está en juego no es solo el futuro de una especie emblemática, es la salud de los ríos y el equilibrio de ecosistemas de agua dulce de los que dependen millones de personas.

Los delfines, en ese sentido, no solo resisten, también nos están dando señales que debemos entender para asumir el desafío y actuar a tiempo.

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